Por: Antonio Ruiz
21/08/23
Primeramente mis disculpas por tan
alarmante titular a este artículo, pero no se nos ocurre otra manera de llamar
a esta preselección nacional que se prepara para el Mundial de Baloncesto que
arranca para Venezuela este 26 de agosto.
Pero no encontramos otra manera de llamar a
una preselección de 12 jugadores para escoger 12 jugadores, la asignación fue
prácticamente a dedo, no se llamó a nadie más y así generar una competencia
interna que sacara lo mejor de los jugadores, prácticamente los 12 jugadores ya
tenían su puesto antes de arrancar el proceso preparatorio.
Además agrego que la estructura del
conjunto está demasiada desbalanceada, al llevar siete jugadores de las
posiciones 1 y 2, un solo alero y cuatro internos, que además son bajos para el
estándar del baloncesto internacional.
Dentro del equipo están los mejores del
país sin duda, pero no necesariamente tienes que formar una selección nacional
con los mejores jugadores de un país, una afirmación no fácil de entender, pero
lo pensamos así porque sigue siendo un equipo de baloncesto y un equipo de
baloncesto necesita un balance, necesita jugadores para tener las cinco
posiciones cubiertas y este no es el caso con el equipo que nos va a
representar, ya vimos esto en los dos últimos juegos preparatorios, donde
Michael Carrera no jugó y solo estuvieron tres internos disponibles, teniendo
que jugar con Garly Sojo y José Materán en la pintura, algo totalmente
descabellado.
Este escenario podría repetirse durante el
torneo, es pensar en negativo pero es así, prepárate para lo mejor esperando lo
peor, está preparado que si se te lesiona Garly Sojo no tienes un alero que lo
suplante, si se te lesiona Carrera tampoco tienes otro interno para tener una
rotación de cuatro jugadores que es lo mínimo que debes tener para un encuentro,
una consecuencia de no estructurar el equipo de la mejor manera posible. No
solo una lesión podría desencajar por completo la estructura, también llenarse
de faltas rápido es un escenario demasiado factible, con lo cual aquellos jugadores
que no tengan atrás un jugador que lo suplante va a cuidarse en defensa,
debilitando este aspecto tan trascendental en un partido.
Repetimos, están los mejores del país, solo
podría decirse que no están Anthony Pérez y Gregory Echenique para completar el
mejor equipo posible en cuanto a nombres, ambos fuera del equipo por
situaciones internas extra baloncesto que no se han hecho públicas, aparte de
José Ascanio que apenas la semana pasada le dieron el alta médica luego de su
larga recuperación por su lesión en el hombro, los tres sin duda le pudieran
dar otra cara a la selección.
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El entrenador Fernando Duró ha implementado
un régimen dentro de la selección que ha sido tan cerrado que muy pocos
jugadores han logrado integrarse, sí, ha probado jugadores, en total 43 desde
su debut al mando de la selección en 2017, pero ha muchos los ha desechado
jugando pocos encuentros, sin tomar en cuenta que los jugadores pueden
evolucionar y mejorar, el que no te halla satisfecho su desempeño en 2017 o
2018 no quiere decir que ya no los vas a tomar más en cuenta, la selección se
ha vuelto una hermandad, con todo lo bueno y lo malo que acarrea.
Otra cosa a resaltar es la manera de jugar,
el equipo ya no es tan rápido como antes, nueve de los jugadores por encima de
los 30 años, entre esos nueve promedian 35 años, entre los 12 promedian 33
años, una edad muy por encima del prime de un jugador que es entre los 28 y 32
años, no es casualidad que este mismo grupo de jugadores haya tenido sus
mejores torneos cuando estaban en ese rango de edad.
Esto ha producido que se tenga que jugar
más ofensivas estacionales, cinco contra cinco, donde se encuentran pocas
ideas, con poca generación de juego y velocidad de ejecución en el pase, lo que
origina el uso excesivo del triple, muchos in extremis, que desencadenan muchos
tiros fallados, de rebote largo que nuestros rivales aprovechan para correr y
conseguir canastas fáciles.
Si revisamos la historia nos encontramos
que en conjunto estos jugadores promedian un 31.4% en triples, solo con David
Cubillán con 38.8% y Jhornan Zamora con 35% como lanzadores con buen
porcentaje, sin ser extraordinario.
Pero las esperanzas pasan por ahí, que sean
efectivos en el triple, bajo el mando de Fernando Duró el porcentaje global es
de apenas un 30.1%, presentándose un récord de 9-1 cuando se anota por encima
del 35% en triples (la media de todos los equipos de la NBA, por tener una
referencia), pero cuando se lanza menos de ese porcentaje el balance es 20-16,
con un porcentaje de 30.22%. Es decir que el cometido del 35% se cumple en 10
de 36 encuentros, uno de cada 3.6 juegos.
En cuanto al volumen el promedio es de 28
intentos por juego, cuando se ha lanzado más de 30 triples el récord es de
11-4, mientras que cuando se lanza menos de 30 triples, marca de 18-13, ambos
con porcentajes cercanos al 30%.
Sin embargo, confiamos en el equipo, estos jugadores nos han demostrado que ganan los juegos importantes, esperamos que la preparación al mundial con marca de 0-7 sea la gasolina que encienda el equipo, no que termine de quemarlo.