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sábado, 11 de julio de 2026

La mayor decepción no es perdernos el mundial

 


En el fondo todos sabíamos que la clasificación al mundial de baloncesto era cuesta arriba, históricamente Venezuela nunca ha jugado tres mundiales seguidos y entrábamos en un cambio generacional que siempre nos ha costado, por esto la falta de consistencia en el logro de éxitos a lo largo del tiempo.

Venezuela fue exitosa gracias a que apareció una generación de jugadores de edades similares que llegaron a su “peak” de manera simultánea, conquistando dos suramericanos, un FIBA Américas, clasificando a unos Juegos Olímpicos y a dos mundiales, todo esto con la misma base.

Aparte este conjunto tuvo grandes preparaciones, enfrentándose en giras con equipos europeos de gran nivel, “recibiendo palizas” como pidió Néstor García durante la preparación para el FIBA Américas de 2015. 

También recordar que varios estos jugadores estaban con Guaros de Lara jugando en la liga local (SPB y LNB), participando en varias Ligas de Las Américas y Suramericanos de Clubes, incluso la Copa Intercontinental en una ocasión. 

En estos últimos años solo tenemos la SPB, que tiene una ronda regular de apenas 24 partidos, prácticamente la mitad de lo que se jugaba antes, aunado a que en la segunda mitad del año no existen ligas profesionales, solo torneos cortos en cancha de cemento, que hacen que el nivel de nuestros jugadores baje,  y como sabemos los equipos venezolanos no han vuelto a participar internacionalmente. 

Todo este rodaje nombrado previamente llevó a que la selección necesitara poco tiempo para ponerse a tono para el sistema de ventanas que implementó FIBA a partir de 2017, todos los automatismos defensivos y ofensivos se recuperaban con pocos días para juntarse, ventaja muy grande ante otros conjuntos del continente, con esto a favor se logró clasificar por encima de naciones con más talento individual a los dos mundiales. 

Ya esta generación mostró en el mundial 2023 que a nivel internacional les quedaba poco o nada, al caer en los 5 juegos que disputaron, dándose la necesaria renovación, encabezada por los de menor edad entre los que estuvieron en Filipinas y Japón. Fueron 12 años de muchos éxitos, pero tenía que llegar a su fin. 

Pero la dirigencia falló en la planificación para este premundial, Venezuela inició su nueva era disputando los Juegos Panamericanos en 2023, pero en vez de aprovechar para ver nuevos jugadores llevaron a Windi Graterol, Miguel Ruiz y Néstor Colmenares, quitándole minutos a Enrique Medina y Elian Centeno, que terminaron siendo los centros en los últimos tres juegos del premundial.

Luego vinieron las ventanas para la Americup y nuevamente llenaron al equipo de veteranos, estando en la primera ventana Pedro Chourio, Colmenares, Gregory Vargas, David Cubillán, Ruiz y Graterol, quitándole rodaje a la nueva generación y responsabilidades a los jugadores que debían comandar este ciclo: José Materán, José Ascanio, Anthony Pérez, Anyelo Cisneros, Edwin Mijares y Yohanner Sifontes, entre otros.

Así pasó el resto de las ventanas e incluso la Americup, que pese a no clasificar a nada llevaron a Cubillán y Graterol, siendo los jugadores con más minutos disputados durante el torneo y los juegos de preparación, llegando al premundial varios de los jugadores sin rodaje, tres años para hacer esto y no lo llevaron a cabo. 

Aunado a esto, por razones no claras ante el público, varios jugadores que podrían estar encabezando a esta Selección no estuvieron presentes: Michael Carrera solo jugó el primer encuentro y luego no se presentó, también tenemos el caso de Gregory Echenique, que se alejó de la selección durante el ciclo de Fernando Duró y nunca regresó. 

Igualmente podría haber ayudado Luis “Tapipa” Duarte, el mejor criollo de la SPB los dos últimos años, jugador que no fue tomado en cuenta para la Selección Nacional y luego al llegar a su más alto nivel no se ha incorporado o no lo han incorporado, razones no aclaradas al igual que Carrera y Echenique.

Podríamos nombrar también a Anthony Pérez que ha tenido lesiones los dos últimos años, además de Carlos Lemus, Novato del Año de la SPB que también no ha podido jugar por lesiones durante el tiempo que se jugó el premundial. 

Prácticamente no tuvimos un hipotético quinteto titular conformado por Lemus, Duarte, Pérez, Carrera y Echenique, nada mal.  

Durante el proceso de Duró se intentó incorporar nuevos jugadores, con el argentino debutaron Elder Giménez, José Rodríguez, José Bracho, Junior Martínez, Ernesto Hernández y otros jugadores que tuvieron un paso fugaz por la selección, pero ese grupo de jugadores realmente nunca llegaron a ser relevantes a nivel profesional, sin tener lo suficiente para estar en el equipo mayor.

El que sí debutó con Duró y tenía para ser un referente era Garly Sojo, no podemos dejar de nombrarlo pese a lo doloroso que es recordar su partida física. Sojo en sus dos últimos torneos con la selección fue el máximo anotador: 12.4 puntos en el Mundial y 19.6 puntos en los Panamericanos, el mejor jugador de relevo por mucho y el que estaba llamado a encabezar la nueva era, por cosas de la vida, no puede estar presente.

Esta eliminatoria lo marcó el no poder jugar en casa, los seis juegos del grupo disputados fuera del país. A Venezuela le va muy bien jugando en casa, desde que se implementaron las ventanas clasificatorias a la Americup y Mundial nuestro conjunto presenta marca de 12 victorias y apenas 3 derrotas, en el exterior la marca era de 14-10 antes de los tres últimos juegos de “local” en Cali, dejando la marca ahora en un 14-13.

En la clasificación a la Americup también llegamos in extremis a la última ventana, pero se pudo resolver en casa, quedando con marca de 3-3 y como segundos de grupo. Se esperaba que esto se repitiera con los tres juegos en casa de este mes, pero razones externas evitaron jugar con el apoyo de la gente.

Para esta ventana no se contó con Carrera y Duarte por las razones que todos desconocemos, Windi Graterol y Heissler Guillent se excusaron imaginamos porque gente cercana a ellos fue afectada por los sismos que afectaron el país. Anyelo Cisneros, luego de ser campeón en Argentina, también dio un paso al costado.

Además de esto José Ascanio solo jugó unos minutos en el primer juego y luego no vio más acción, además de que Edson Tovar apenas jugó el último partido. Nuevamente entramos en el “suponemos” que ambos se ausentaron por lesión, es la única razón valedera para que no estuvieran, pero nunca hubo un comunicado oficial.

Estas bajas hicieron que no presentáramos el mejor conjunto posible para tan importantes partidos, llegando incluso a tener en cancha a dos debutantes, Jhonny Tovar y Brayan González, además de Andrés Marrero que no jugaba con la selección desde 2021.

También nombrar que los rivales que nos tocaron no eran fáciles: Brasil es el actual campeón de América y estuvo en los Juegos Olímpicos. Chile y Colombia tienen en sus filas a grandes jugadores como Sebastián Herrera que juega en la Euroliga y Felipe Haase en la G League, mientras que Colombia tiene a dos jugadores jugando en un gran nivel en Europa como Braian Angola y Jaime Echenique.

Últimamente hemos leído en redes sociales gente indignada por perder con estos dos últimos países, como si no tuvieran el derecho a mejorar, desconociendo que tienen jugadores de nivel y que ambos tienen las mejores selecciones de su historia.

En resumen, todo se confabuló: mala planificación, jugadores importantes con diferencias con la dirigencia, lesiones, el fallecimiento de nuestra perla, rivales de nivel, lo cíclico de la historia y razones extra deportivas que impidieron jugar en casa.

La mayor decepción no es perdernos el mundial, era lo más probable que pasara, sino el que dejaremos de jugar seis partidos para dar rodaje a los más jóvenes, que serán los que nos lideren para el próximo ciclo que termina en 2031. 

A diferencia de las malas sensaciones para el ciclo 2027, para dentro de cuatro años, si la suerte nos acompaña, tenemos la aspiración de recuperar las glorias a las cuales estábamos acostumbrados, confiamos en los más jóvenes que ya debutaron con la selección y los que sumarán prontamente.

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martes, 9 de junio de 2026

Oportunidad desaprovechada

 


Nuevamente Venezuela quedó fuera del mundial U19, luego de quedar en el sexto lugar en el recién finalizado FIBA Américas U18, ya sumando 23 años sin lograr clasificar a dicho torneo, luego de hacerlo por tres mundiales consecutivos, el último en 2003.

Lo más doloroso del asunto es que en este premundial, como se desarrollaron los hechos, la posibilidad no era descartable, dado el poco nivel, con respecto a otros años, de los rivales directos: Puerto Rico, República Dominicana y Argentina.

Los resultados se le dieron bien a Venezuela, los dominicanos arrancaron con una victoria por 29 puntos ante los boricuas, con lo cual a nuestro conjunto solo le bastaba por ganar ante estos dos equipos cualquiera de los dos encuentros para quedarse con el tercer lugar de su grupo.

Sumado a esto, Argentina superó milagrosamente a Brasil para quedarse con el segundo lugar del otro grupo, con lo cual pudimos habernos cruzado en cuartos de final ante un rival no tan distante, como si hubiera sido contra los brasileños, que ganaron el Suramericano del año anterior de forma aplastante.

Pero no se logró ninguna de las victorias ante los equipos caribeños, derrota cerrada 78-74 ante Puerto Rico, en donde Venezuela anotó solo 13 libres en 24 intentos, ganando 64-60 a falta de 5:50 minutos, luego ante República Dominicana se cayó 74-68, nuevamente erráticos en el tiro libre (9 de 16), partido igualado a 68 con dos minutos por jugar.

Más allá de lo que pasó en los juegos quisiéramos analizar lo que pasó antes del torneo, específicamente la selección de los jugadores, Venezuela fue a este premundial con tres jugadores de 17 años y uno de 16, no solo que fueron seleccionados, sino que fueron titulares, con estos cuatro jugadores estando entre los siete con más minutos acumulados en México.

Al ver los partidos se observaba como el equipo se veía mucho mejor con los U18, si vamos a los números finales, excluyendo la derrota ante Canadá, finalmente ganador de la de oro, nos encontramos a Williams Anillo con un -30, Deiker Torres con un -27 y Kevin Gutiérrez con un -22, solo Bryan Gómez estuvo positivo con un +6.

Otros jugadores estuvieron en negativo, con José Lara, único jugador de la categoría en el cuadro titular con -8, mientras que Samuel Niño tuvo un -8, afectados ambos por la gran cantidad de minutos en compañía del cuadro titular. También negativos Leonardo Benítez e Isaac Montero, que fueron los que menos minutos jugaron, el resto estuvo en positivo.

La rotación y manejo de Yonaiker Ecker no fue acertada, en el partido contra Puerto Rico, el partido estaba igualado a 60 a falta de 6:51, momento en el cual el base Richard Segovia, de gran partido fue a la banca para darle el paso a Torres, en los próximos tres minutos hubo un parcial de 9-4 para los boricuas, ventaja que no perderían.

En ese partido Segovia anotó 14 puntos con un +14 en 19:27 minutos, Torres, de 16 años, estuvo en cancha 25:40 minutos con un -11.

En el juego contra República Dominicana vimos algo parecido, Segovia tuvo solo 6:42 minutos de acción por un golpe que recibió, pero emergió desde el banco el base zuliano Diego Soto, que bajo su conducción nuestro conjunto tenía la delantera 64-61, a falta de 3:34, cuando se repitió lo mismo que el partido ante los boricuas, entra Torres y pasan a Soto a la posición de escolta quitándole el balón, después de esto parcial de 13-4 para los dominicanos.

Viendo la selección de jugadores y los minutos nos queda la gran duda si esto fue decisión del cuerpo técnico o fue una instrucción de la dirigencia de la FVB para darle más rodaje al cuadro titular de la U17 como preparación para el Mundial de la categoría. 

Si esto fue así fue algo completamente irresponsable, se le coartó a una generación la opción de buscar una clasificación a un mundial U19, que como se desenvolvió el torneo era un logro que se podía obtener.

Sorprendió sobremanera que dejaran por fuera a Ulbert Possu, único jugador con experiencia en la SPB viendo minutos con Centauros de Bolívar, jovencito que mostró buenas maneras en la liga local, con partidos de 8, 6 y 5 puntos, algo poco común en nuestra liga profesional. Además de ser un base cercano al 1.90, muy por encima de lo visto en el pasado reciente en nuestro baloncesto.

También otra decisión que no compartimos es que llevaron al zuliano Diego Soto para que jugara como escolta, cuando en toda su vida en el baloncesto ha sido un base, tanto con su estado en los nacionales como con la misma Selección Nacional, jugando esta posición en el Suramericano U17 de 2023 y el Suramericano U17 de 2025. Soto, al igual que Possu tiene buena estatura con sus 1.87.

Para este torneo, incluyendo a Soto, llevaron cuatro bases, dejando por fuera a jugadores como Antonio Jiménez, alero de gran capacidad atlética y a Javier Romero, de 1.98 metros, que forma parte de la nómina de Guaiqueríes de Margatita, ambos pudieron haber subido el promedio de estatura del conjunto y ayudar en la toma del rebote, en una selección que era demasiado baja.

Otra observación fue como dejaron a Richard Segovia como suplente, cuando claramente era el mejor base de los que seleccionaron, jugador que a pesar de que es pequeño es muy vertical y explosivo, con buen porcentaje desde la larga distancia, anotando doble figura en 6 de sus 10 partidos con las selecciones menores.

Es hasta doloroso como no les dieron la oportunidad a Possu, Jiménez y Romero, entre otros, de vestir la camiseta nacional, cuando era su última oportunidad de hacerlo, mientras llevan a los U17 que jugarán el mundial y a Deiker Torres con sus 16 años, que podrá, aparte de jugar el mundial, de estar en el próximo Suramericano U17 que se disputará en 2027.

Torres fue el caso más grave en esta convocatoria, por una simple lógica, jugar con 16 años en un torneo U18, en donde su rendimiento fue muy deficiente y en donde se vio muy superado (normal dando 2 años de ventaja), recibiendo muchísimos minutos pese a lo mal que le fue al equipo con él en cancha, tanto en ataque como en defensa. Deiker es muy talentoso, siempre lo ha demostrado, pero este no era un torneo para él.

Solo queda especular que fue una decisión federativa llevar a la selección conformada de esa manera, como parte de la preparación al mundial, aunque menospreciando a una generación que tenía los elementos para también clasificar por su cuenta, se desaprovechó esta oportunidad.

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miércoles, 3 de septiembre de 2025

Hay que mirar hacia el primer nivel del basket internacional


El fin de semana pasado se jugó la final del Torneo Somos de Barrio, campeonato que viene disputándose hace varias semanas en Caracas con jugadores menores de 25 años.

La final la disputaron Centauros y Vagos, por los primeros en su cuadro titular estaban Jhordy Aponte, Luis Betancourt y Diego Sulbarán, mientras que en Vagos sus perimetrales fueron Isaac Gelves, Argenis Indriago y Richardson Acosta.

Como vemos en ambos conjuntos todos sus jugadores de la posición 1, 2 y 3 eran bases, a excepción de Sulbarán, que es un escolta pequeño, además en Centauros venían del banco Franger Pirela y Edson Tovar, por Vagos Luis Moreno y Luiyer Navarro.

Si vamos un poco atrás nos encontramos que en la Liga de Desarrollo que se disputó este año era lo mismo, los escoltas jugaban de aleros, los aleros de ala pívots y centros, los bases sumamente pequeños y jugadores altos no había. 

Hacemos esta pequeña introducción porque esta “moda” de jugar con muchos jugadores bajos se está imponiendo en el país peligrosamente, en los nacionales de menores igual se ve lo mismo, pudimos ver por ejemplo a Anthony Reyes, que es un base pequeño, jugando de escolta y a Diego Sulbarán de alero, la pelota la llevaba un base aún más bajo que Reyes. 

Esto está llegando también a las selecciones nacionales de menores, en el Suramericano U17 disputado hace dos años el cuadro titular incluía a Ydderick “Caricuao” González en la uno, con Reyes y Sulbarán como escolta y alero. 

Igualmente, en las selecciones U15 y U16, en muchos pasajes del juego estaban en cancha los dos bases, Deiker Torres y Carlos Pérez, aun teniendo buenos escoltas como Williams Anillo o Gregory Gavidia.

No tiene de malo jugar con dos bases, en un juego cerrado, con el marcador arriba y faltando poco es usual ver dos manejadores al mismo tiempo en cancha, para tener mejor control del balón y poder romper la presión defensiva de sus adversarios, pero no es usual ver esto en otros momentos del juego, como se ha estado haciendo costumbre.

En 2011-12 a Venezuela le fue genial con un doble base, David Cubillán y Greivis Vásquez, pero este último mide 1.96, capaz de defender a cualquier jugador del perímetro, no dando ventajas en estatura como con dos bases de baja estatura, siempre acompañados en el perímetro por Óscar Torres, José Vargas o Dwigth Lewis.

Esto llegó también a la Selección Nacional durante la Americup, hasta teniendo tres bases al mismo tiempo, la mitad del equipo eran jugadores de la posición uno, incluyendo a Yefferson Guerra, Carlos Fulda y Yohanner Sifontes, que nominalmente son escoltas, pero realmente su mejor juego lo ofrecen como bases. 

En la mayoría del tiempo vimos tres bases en cancha, el que debería ser el alero titular, Anyelo Cisneros no tuvo un buen primer juego ante Canadá, como casi todos los jugadores en ese partido, perdiendo la confianza de su entrenador, que lo usó apenas 7 minutos ante Puerto Rico y 11 minutos ante Panamá.

Cisneros fue mayormente utilizado como ala pívot, teniendo muchos problemas en la marca asignada, que siempre lo superaban en altura y peso. Ese cambio de posición a lo que debería ser este jugador pasó por la falta de minutos de Enrique Medina, que apenas promedió 7 minutos por juego.

El otro puesto tres del equipo fue Fernando Fuenmayor, pero al parecer tenía problemas físicos que lo limitaron durante el torneo, apenas jugando 8 minutos en su acumulado, luego de haber destacado en los juegos de preparación. 

Venezuela recibió muchos puntos en la Americup, un total de 86 en promedio, durante la etapa clasificatoria se permitió apenas 70 por juego, esto producido en gran medida por la falta de altura, no solo en la pintura, sino en el perímetro.

Constantemente nuestros jugadores estuvieron en desventaja de tamaño, estando forzados a cometer faltas, esto dio por resultado que nos anotaran en promedio 18 puntos por esa vía, mientras que en dobles nos anotaron para un 58%, con muchas canastas cerca del aro, en total 38 puntos por juego en la pintura, estos números un poco maquillados por el juego ante Panamá.

Es decir que no solo se tuvo que lidiar con la falta de altura en el juego interno (Medina solo jugó 7 minutos por juego), sino que en el perímetro era igual, con una Venezuela que apostó a la defensa hombre a hombre cuando lo normal es que en desventaja de tamaño se apueste más al juego en zona.

Normalmente si no tienes jugadores altos en la pintura lo que más se ve es compensarlo con tener muchos aleros en cancha, jugadores que borden los 2 metros, que en defensa puedan cambiar de marca, que puedan jugar adentro y afuera, que puedan lanzar el triple y ser más rápidos en ataque que sus defensores más altos, pero lo que están haciendo los entrenadores venezolanos es jugar con dos o tres bases, que incrementan la diferencia de estatura con sus rivales.

Ese biotipo de jugador lo analizamos en un artículo previo, pensamos que, en vez de llevar una selección con la mitad de jugadores de estatura menor al 1.90, se debería llevar a la mayor cantidad de jugadores alrededor de los 2 metros, tenemos esos jugadores, esto reforzaría sobre todo la defensiva, con 4 o 5 jugadores que defiendan las 5 posiciones, si no tenemos talento para anotar entonces esforcémonos y enfoquémonos en defensa.

¿Cuáles jugadores? Podríamos nombrar a los convocados Ayenlo Cisneros, José Ascanio, Fernando Fuenmayor y Elián Centeno, le podríamos sumar a Michael Carrera, José Materán y Anthony Pérez, otros más jóvenes como Jhony Tovar o Fabrizzio Pugliatti, ya por ahí son 9. 

También se podría dar la oportunidad a Keiver Marcano, Eliomar González, Osbel Caraballo, Jhonder Gómez, Edgard Martínez, Jesús López, entre otros. A parte de la camada más joven encabezada por Jeiminson Márquez, Kevin Gutiérrez y Julio Lara.

La selección se debe orientar hacia lo que se juega en el primer nivel del basket internacional, con selecciones con jugadores de buen tamaño en cada posición, buscar acercarse a eso, no alejarse como está pasando últimamente en todos los estratos de nuestro baloncesto.

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jueves, 28 de agosto de 2025

¿No tienes talento? Trabaja

 


En el basket internacional existen diferentes niveles de liga, encabezados claramente por la NBA, seguido de Euroliga, ligas top de Europa (España, Francia, Alemania, Turquía, etc.), la G League, la NCAA División 1 en las mejores conferencias, se podrían sumar otras ligas como la de Australia y la BSN de Puerto Rico, más otras que hallamos saltado.

Estas ligas que nombramos son las mejores no solo porque tienen los mejores jugadores o son las que más dinero manejan o porque tienen gran atención mediática, sino por el alto nivel de ejecución con el cual se juega, con intensidad y velocidad de ejecución en ambos costados de la cancha durante todo lo que dura un partido, algo que nuestros jugadores no están acostumbrados.

En esas ligas no juega ni ninguno de nuestros jugadores actuales, solo podríamos mencionar a David Cubillán que jugó en la conferencia Big East de la NCAA y quizás a Windi Graterol que tuvo un paso por la BSN, del resto juegan en nuestra liga local y en ligas del continente como la Argentina y la de Brasil.

En años pasados si tuvimos jugadores así, encabezados por Héctor Romero y Oscar Torres que ambos estuvieron en Europa, Greivis Vásquez en la NBA y John Cox en Francia, además de jugadores que jugaron en un nivel alto de la NCAA como el nombrado Cubillán, que le podríamos sumar a Gregory Echenique, que estuvo dos veces en el Torneo de la NCAA y a Dwight Lewis, que estuvo cuatro años en USC, tres años llegando a la Locura de Marzo.

Otros también jugaron a un buen nivel, como Gregory Vargas estando varias temporadas en Israel y un año en la ACB, Néstor Colmenares también estuvo en Israel y a nivel universitario, si bien no estuvo en la NCAA, fue uno de los mejores jugadores de la NAIA en todos los Estados Unidos, no estuvo en la NCAA por razones académicas, no por bajo nivel como jugador. 

También por supuesto Michael Carrera, que estuvo en la Conferencia SEC del baloncesto universitario y luego jugó en ligas como la Alemania y Australia, jugando además en G League e incluso llegando a tener acción en la ACB de España.

Además, ese grupo de jugadores que nombramos, que fueron protagonistas los últimos 15 años de la selección, tuvieron las mejores preparaciones que jamás hemos tenido a nivel de partidos amistosos, recordando que antes del título en 2015 se estuvo varias semanas en Europa disputando hasta siete juegos, con rivales como Angola, España, Macedonia, Rusia, Serbia y dos universidades norteamericanas, partidos que le permitieron al conjunto a adaptarse al nivel de intensidad que se juega en el baloncesto internacional.

Los resultados se vieron en México, ganando el título y clasificando a los Juegos Olímpicos, fue un resultado producto del trabajo, la planificación y la inversión, sino se hubiera tenido esa preparación no se consiguen esos logros, así de simple.

Además, ese grupo de jugadores venía teniendo acción con la Selección Nacional durante 5 años, disputando tres Sudamericanos, dos FIBA Américas, un repechaje olímpico y unos Juegos Panamericanos, disputando un total de 33 juegos oficiales, además de los amistosos internacionales, es decir, aproximadamente unos 50 partidos.

No hay que dejar de lado el aporte de Guaros de Lara, que concentró a casi toda la selección en su conjunto, disputando no solo la LPB, ya que compitieron en la Liga Suramericana y en la Liga de LasAméricas, incluso disputando la Copa Intercontinental, en todos los torneos alzaron el trofeo.

Ahí empezaron los éxitos, producto del trabajo, de una planificación, de una inversión. Los resultados a la vista, clasificando a los Río 2016 y a dos mundiales consecutivos, ya los jugadores sabían jugar al más alto nivel y tenían automatismos en su juego, en los dos costados de la cancha.

Toda esta introducción, que ustedes ya conocen, es para concluir que si no tenemos a nuestros jugadores jugando en las mejores ligas debemos trabajar más, no podemos ir a un torneo como la Americup con solo tres partidos de preparación y 18 días de concentración.

Ya van dos años que Venezuela no viaja a Europa, algo que se había hecho común, perdiendo la oportunidad de foguearse con selecciones de ese continente y de África, naciones que se preparaban para los repechajes y los Juegos Olímpicos en 2024 y las naciones que se preparaban para el Eurobasket y el Afrobasket.

Argentina está pasando por un proceso de transición similar al venezolano y han trabajado mucho mejor, estando en 2024 y 2025 en gira por Europa con jugadores jóvenes en casi su totalidad, entendiendo que su actual grupo no es tan talentoso como en otras épocas, pero invirtiendo para que se enfrenten a equipos de gran nivel y así subir sus capacidades de rendir cuando se pongan la camiseta de su selección.

Ya esos dos años después del mundial fueron desperdiciados, el tiempo no se recupera, en noviembre empiezan las ventanas y la gran pregunta es si podremos a asistir a un mundial por tercera vez consecutiva. 

Las posibilidades están, el sistema de ventanas nos favorece, el equipo se hace fuerte en casa y muchos de los rivales directos para alcanzar uno de los siete cupos son tremendamente desorganizados, además muchos de los mejores jugadores de las otras selecciones juegan en la NBA o la Euroliga, con lo cual no estarán disponibles en la mayoría de las ventanas, eso es otro punto a favor.

Para alcanzar el cuarto puesto del lado de Venezuela debe superar a los conjuntos de México, Colombia y Chile, selecciones que no son de las mejores de América, con chilenos y mexicanos no asistiendo a la Americup, a sabiendas que los tres primeros serán para Estados Unidos, República Dominicana y Brasil.

No será fácil igualmente, al día de hoy tanto México, Colombia y Chile tiene mejores individualidades, pero esperemos que el equipo consiga victorias ante estos conjuntos, clave arrancar con doble victoria ante los colombianos en noviembre.

El otro lado del cuadro será muy competitivo, no hay equipo pequeño, con ventaja arrancan Puerto Rico, Canadá y Argentina, el resto de los equipos están muy parejos (Cuba, Panamá, Uruguay, Bahamas y Jamaica) y se deben ganar entre ellos, con lo cual, en teoría, el cuarto equipo no tendrá un récord que supere al cuarto del grupo de Venezuela. 

Para lograr esos objetivos se tiene que trabajar, concentrar a la selección con la mayor cantidad de tiempo posible antes de cada ventana, si bien hay menos talento individual se cuenta con un universo de jugadores más amplio que los rivales directos, al ser una clasificación que se desarrolla en varios meses existe la posibilidad de lesiones o no permisos para incorporarse a sus selecciones, algo que a Venezuela afecta poco.

Volviendo al punto inicial del nivel, así trabajemos e invirtamos mucho esto solo alcanzará para rasgar un puesto para el Mundial, al no jugar nuestros jugadores en ligas de alto nivel hace que el techo sea muy bajo y eso no va a cambiar.

¿Qué se puede hacer para superar ese techo? Respuesta: trabajar en el baloncesto menor, sobresalir en los torneos regionales y clasificar a los mundiales U17 y U19, esos torneos son una gran vitrina.

Se debe fortalecer el baloncesto menor, toda la responsabilidad del desarrollo está en “las escuelitas” que están en cada región, esto debe mejorar, hacer un mejor seguimiento, concentrar a los mejores talentos del país varias veces al año, darles las herramientas, ayudarlos con su preparación física y técnica.

Ya tenemos resultados, con los U16 Julio Vásquez y Kevin Gutiérrez desarrollándose en Europa, con Jeiminson Márquez destacando en la NCAA Academy, del cual pronto esperamos cual será su destino. 

Estos jugadores tienen el chanche de llegar a las ligas que mencionamos anteriormente, pero hay que seguir invirtiendo en las selecciones de menores, que sean exitosos como conjunto para llamar la atención de equipos fuera del país.

Algo que nos da esperanza de sobresalir en el baloncesto internacional en mediano plazo es que tenemos una amplia generación de jugadores menores a 23 años, esta generación va a tener su oportunidad pronto y si se trabaja bien puede volver a darnos alegrías, pero para conseguir eso hace falta trabajo, planificación e inversión.

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jueves, 6 de marzo de 2025

Hay que romper la paradoja de la experiencia en la Selección Nacional

 

Desde el cambio de formato de FIBA a nivel mundial, sobre todo en América, en donde se cambió la ruta clasificatoria a Mundiales y Juegos Olímpicos, pasando de suramericano y premundiales, luego dos años después suramericano y preolímpicos al formato de ventanas, ha hecho más difíciles los cambios generacionales, no solo a Venezuela, sino a todo el continente.

Con este cambio nos encontramos que cada juego de las ventanas es importante, sea quien sea el rival, cada victoria y cada punto es necesario para poder ir a Mundiales y Americup, recordando también que ya no se puede clasificar a Juegos Olímpicos en torneos continentales.

Pero una vez clasificados a la Americup esto cambia, el torneo ya no tiene la importancia que tenía años atrás, ahora casi todos los equipos no llevan a sus mejores jugadores, ya que no da cupos a los principales torneos, solo dando cupos a los Juegos Panamericanos, lo cuales a partir de 2027 será en la categoría Sub-21.

Estos juegos sirven para que los equipos puedan probar nuevas piezas y dar rodaje internacional a sus jugadores con poco tiempo en sus selecciones, Venezuela debería seguir ese mismo camino, tal cual pasó la Americup pasada, aunque no fue por decisión propia de la Federación Venezolana de Baloncesto, sino porque los principales jugadores no quisieron asistir al campeonato para unirse a sus equipos de la SPB. 

Nuestro conjunto es quizás el más urgido de usar la Americup como campo de prueba para la nueva generación, no tiene sentido llevar jugadores experimentados que le quitarán minutos y protagonismo a los que pueden cumplir el ciclo completo de tres años que se nos avecina.

La base de la selección ya no pueden ser jugadores de los 35-39 años, hay que dar la responsabilidad a otros, ya esto se vio en la ventana pasada, en donde Yohanner Sifontes, José Ascanio y Anyelo Cisneros fueron los mejores del conjunto, pese a vivir a la sombra de la generación anterior.

Un jugador de baloncesto llega a su más alto nivel entre los 26 y 32 años, en esas edades todavía mantienen la capacidad física, aunado a más conocimiento del juego por el rodaje llevado en las canchas, no es casualidad que se ganara el FIBA Américas de 2015, el grueso de la selección, la generación 1986-87 tenía entre 28 y 29 años de edad.

Tenemos jugadores en ese rango que deben tomar la batuta de la selección para este ciclo, los nombrados Sifontes, Ascanio y Cisneros, más José Materán, además de Michael Carrera y Anthony Pérez, con un poco de más años a cuestas, pero todavía con mucho por dar.

Como vemos es una base muy escasa, hay que rellenar todavía seis puestos más, con lo cual no hay mejor momento para buscar estos jugadores que la Americup.

Por diversas circunstancias tenemos jugadores que no han alcanzado el nivel para ser tomados en cuenta en la selección, una de estas es una liga profesional muy corta en duración además de cinco importados, con lo cual los criollos pasan a ser jugadores de rol, con pocas oportunidades de brillar.

Esto no hace concentrarnos en jugadores más jóvenes, hay un vacío entre los 21-22 años, con jugadores como Yeferson Guerra, Franger Pirela, Enrique Medina y Fabrizzio Pugliatti, y los 27 años, que tienen Materán y Cisneros.

Entre los jugadores que podrían llenar ese vacío están Carlos Lemus, cerca de cumplir los 26 años de edad, que viene de un buen debut en el baloncesto profesional, siendo el novato del año con 10 puntos y 4.2 asistencias por partido en 24 minutos, jugador con paso por el baloncesto universitario de Estados Unidos.

Otro podría ser Elián Centeno de 24 años, que con Pioneros del Ávila tuvo su mejor temporada en Venezuela, con promedios de 8 puntos, 8.4 rebotes y 1.4 bloqueos en 26 minutos, además estuvo jugando en la segunda división de Argentina los últimos meses, con promedios de 6.8 puntos, 10.8 rebotes y 1.4 bloqueos.

Tanto Lemus como Centeno han debutado con la selección, pero si seguimos buscando jugadores que han debutado nos encontramos que todos son suplentes en sus equipos profesionales, además sin jugar en el exterior, tales como Carlos López, Fernando Fuenmayor y Edgar Martínez, por nombrar algunos que han estado cerca del radar los últimos años.

Carlos López estuvo mucho tiempo lesionado, Fuenmayor apenas vio 15 minutos por partido con Trotamundos, quedando fuera del 12 en postemporada, por su parte Martínez sí estuvo jugando muchos minutos con Guaiqueríes, promediando 24 minutos, con 8.8 puntos y un 39% en triples.

Existen otros que han debutado y están completamente fuera de las últimas convocatorias, tales como Miguel Bolívar (33 años), Ali Mata (28 años), José Sojo (29 años), Arian Amundaray (24 años), Eliezer Montaño (33 años) y Ernesto Hernández (26 años), más los jóvenes Luis Betancourt (22 años) y Kender Urbina (20 años) por nombrar algunos.

Si damos un vistazo al exterior podríamos ver pronto en la selección a jugadores como Diego Machín, que tiene varios años jugando en divisiones inferiores de baloncesto francés, jugador que estuvo en la gira a Rusia en donde dejó buenos momentos, sobre todo con su tiro exterior, arma que necesita la selección con urgencia, Machín debutará este año en Venezuela con el equipo de Trotamundos de Carabobo, oportunidad para verlo más de cerca.

Mientras que en Estados Unidos están varios jugadores por terminar sus carreras universitarias, este año finalizan el base Carlos Páez, del que están circulando informaciones que jugará este año en la SPB y no suena descabellado que pueda estar al menos en la preselección para la Americup. 

Además, finalizan el ala pívot Jhonny Tovar de 2.03m y el centro Luis Rízquez de 2.05m, que podrían reforzar el juego interno en donde nos faltan bastantes elementos, hay que ver primeramente si estos jugadores van a seguir su carrera como basketeros profesionales y observar su nivel real dentro de la liga, pero hay que mantener el ojo en ellos.

Siguiendo en el baloncesto de la NCAA, en 2026 finalizan varios jugadores, encabezados por el escolta Andrés Marrero, que estuvo en la gira por China y Rusia, destacando sobremanera en este último país, promediando 22 puntos en tres juegos. 

Otros que podrían reforzar el juego interno también jugarán su último año en 2026, estos son Rayler Vargas de 2.07m y Alejandro Redondo de 2.03m, jugador nacido en España de madre venezolana, pero el cual todavía no cuenta con la nacionalidad venezolana de manera oficial, este jugador estuvo concentrado con la selección en el país ibérico antes de la gira a China en 2023, estos jugadores podrían estar libres para representar a Venezuela desde la tercera ventana premundialista en junio 2026.

Si seguimos nombrando jugadores ya hay que ir a menores de 22 años, con los nombrados Guerra, Pirela, Medina y Pugliatti, además de Henyerberth Mata y Diego Sulbarán, que estuvieron en Rusia, este último estuvo en la Selección U18 subcampeona suramericana, en donde están nombres muy destacados como Anthony Reyes que está jugando en Brasil y Jeiminson Márquez que está desarrollándose en la NBA Academy de México, pero que por edad quizás no los veamos debutar en la selección prontamente.

Faltan todavía cinco meses para la Americup, con una SPB en el medio, falta mucho tiempo para saber quiénes serán los convocados, pero esperemos que se tome la decisión de darle rodaje a los jugadores más jóvenes para que puedan aportar en el premundial, algo que no pasó en las ventanas de la Americup, en el cual varios estuvieron, pero con escasos minutos.

Los más jóvenes no los ponen a jugar porque no tienen experiencia y no tienen experiencia porque no los ponen a jugar, hay que romper esa paradoja lo más pronto posible, por el bien del presente y del futuro de nuestra selección nacional.

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sábado, 1 de marzo de 2025

Los protagonistas tienen que cambiar en la Selección Nacional

 


Luego del Mundial de 2023, en donde Venezuela perdió todos sus encuentros, ocupando la posición 31 de 32 equipos, se esperaba una renovación dentro de la selección en las ventanas rumbo a la Americup, para preparar a los nuevos jugadores para el premundial que arranca en noviembre de 2025.

Parecía que esa era el plan, un grupo de los que no fueron al mundial tuvieron un par de partidos en el Torneo Peak en China, enfrentándose a los equipos mundialistas de Irán y Jordania, con ambos juegos perdidos, pero de manera muy cerrada en tiempo extra.

Dicho equipo estuvo conformado por José Ascanio, Luis Carrillo, Elian Centeno, Anyelo Cisneros, Yeferson Guerra, Andrés Marrero, Enrique Medina, Edwin Mijares, Anthony Pérez, Franger Pirela, Fabrizio Pugliatti y Kender Urbina, teniendo como director técnico a Ronald Guillén.

Luego vinieron los Juegos Panamericanos Santiago 2023, en donde Venezuela por primera vez lograba una medalla, al colgarse la de plata, en lo que fue el debut de Daniel Seoane, que fue el nombrado para dirigir a la selección hasta la Americup.

Para los Panamericanos repitieron varios de los jugadores que fueron a China, regresando al equipo Edwin Mijares, Kender Urbina, Franger Pirela, Elian Centeno, José Ascanio y Enrique Medina, completados los 12 con Yohanner Sifontes, Edgar Martínez, Garly Sojo, más los veteranos Néstor Colmenares, Windi Graterol y Miguel Ruiz.

Ya en este torneo se vio la poca confianza de Seoane en los más jóvenes, con Urbina, Centeno y Medina prácticamente sin jugar, dando muchos minutos a los veteranos, aunque lo más importante fue el liderato de Mijares, Ascanio, Sifontes, Martínez y Sojo que dieron un paso al frente dentro de la selección.

Hay que recordar que para la Americup de 2022 varios de estos jugadores representaron a Venezuela, luego de que la gran mayoría de los estelares decidieran no participar en el torneo, asistiendo un equipo improvisado con Sifontes, Martínez, Ascanio y Materán como mejores jugadores, sin embargo este grupo logró la meta mínima, pasar de ronda y clasificarse séptimos, alcanzando el pase a los Juegos Panamericanos donde lograron llegar a la final.

Pero este proceso se frenó de golpe al inicio de las ventanas, en la primera ante Colombia estuvieron 9 de los 12 jugadores que fueron al mundial, a excepción de Heissler Guillent, que no estuvo en ninguno de los seis juegos por voluntad propia, Jhornan Zamora y Garly Sojo por su inesperado y triste fallecimiento.

No solo que era prácticamente el mismo equipo que fracasó en el mundial, sino que los de más edad fueron los que más minutos jugaron. Ascanio, de los mejor de Venezuela en China y Santiago solo jugó 13 minutos en ambos juegos, Materán promedió 8 minutos, Antony Pérez jugó 17:30 por encuentro, estando por debajo en la rotación de Pedro Chourio y Sifontes promedió 18 minutos.

En esa primera ventana los experimentados Gregory Vargas, David Cubillán, Pedro Chourio, Miguel Ruiz, Windi Graterol y Néstor Colmenares totalizaron 237 minutos, el resto de los jugadores, Ascanio, Pérez, Materán, Sifontes y Michael Carrera estuvieron en cancha 159 minutos, mientras que los novatos convocados Franger Pirela y Fabrizzio Pugliatti no pisaron la cancha, viendo solamente acción Yeferson Guerra con 4:30 ya con el juego decidido ante Colombia.

Para la segunda ventana la FVB decidió ir con jugadores más jóvenes y que tuvieran acción en ligas del exterior, llevando una nómina conformada por Fabrizio Pugliatti, Yeferson Guerra, José Ascanio, Anyelo Cisneros, Yohanner Sifontes, Franger Pirela, Michael Carrera, Edwin Mijares, Enrique Medina, Yeferson Guerra y Carlos Lemus, más los experimentados Jhornan Zamora y Néstor Colmenares.

El resultado fue desastroso, perdiendo ambos encuentros, el equipo tuvo pocos días para juntarse, más la dificultad de viajar a países del sur del continente como Chile y Argentina, muchos achacaron las derrotas por llevar jugadores jóvenes, pero estos casi no jugaron por decisión técnica, manteniendo en cancha por muchos minutos a los jugadores de su confianza, los cuales fueron los que no rindieron.

Entre Zamora, Sifontes, Carrera y Colmenares promediaron entre los cuatro 27 minutos, teniendo pésimos porcentajes de tiro, al dejar 31% en tiros de cancha, incluyendo un desastroso 1 de 25 en triples y un 52% en tiros libres, promediando entre los dos juegos 30 puntos entre estos jugadores, que estuvieron la mayoría del tiempo en cancha.

El resto de los jugadores, que muchos culparon de los malos resultados, promediaron 13 minutos, con un 61% en tiros de cancha, 50% en triples y 80% en tiros libres, anotando 31 puntos por juego, como se ve claramente, pese a jugar la mitad del tiempo de los jugadores que vieron más minutos anotaron un punto más, con promedios excelentes.

Pero lo que quedó en la mente de las personas con poco conocimiento y análisis del juego, incluyendo a algunos comunicadores, fue que los malos resultados de esa ventana vinieron por incluir a los jóvenes. El exceso de confianza de Seoane por algunos jugadores y el desprecio por otros sepultó su sueño de continuar siendo el entrenador de la Selección Nacional, como hemos comentado en otros artículos.

Ante la urgencia de ganar ambos partidos y ante el mal análisis de lo que pasó en la gira hacia el sur, hizo que la FVB convocara nuevamente a los experimentados Vargas, Cubillán, Ruiz y Graterol, no pudiendo contar con Colmenares y Carrera por lesión.

Se ganaron ambos partidos de manera dramática, nuevamente salió el pobre análisis de que se ganó gracias a sacar a los más jóvenes e incluir a los veteranos, pero la realidad estuvo en que el nuevo entrenador, Ronald Guillén, rotó más a los jugadores, dando confianza a más jugadores con excelentes resultados, como mostraremos a continuación.

Los más veteranos: Vargas, Cubillán, Ruiz, Zamora y Graterol promediaron 22 minutos, con un bajísimo 33% en tiros de cancha, un 28% en triples y 46.6% en tiros libres, promediando 27 puntos por juego.
El resto de los jugadores: Fabrizio Pugliatti, José Ascanio, Anyelo Cisneros, Yohanner Sifontes, José Materán, Enrique Medina y Yeferson Guerra estuvieron en cancha 18 minutos con 46% en tiros de cancha, 38.5% en triples y 80% en tiros libres, anotando 43 puntos por juego. 

Nuevamente menos minutos, pero mejor desempeño, con la salvedad que en la ventana anterior jugaron 14 minutos menos y ahora solamente 4, logrando tener mejor ofensiva.

Hay que resaltar la actuación de Anyelo Cisneros, jugador no tomado en cuenta en el ciclo anterior por Fernando Duró, que fue designado por FIBA como el MVP de Venezuela en estos juegos clasificatorios, aunque, para ser claros, si en la última ventana hubieran estado Carrera y Colmenares, además de que Ruiz y Graterol no se hubieran metido en problemas de falta, este jugador casi no hubiera estado en cancha.

Se tiene que decir que se perdió un tiempo valioso durante estos seis juegos, se insistió en darle la mayoría de los minutos a jugadores que no estarán en el próximo ciclo por edad y por la disminución de sus capacidades. 

Era el momento de darle el protagonismo a otros jugadores, teniendo como base de la selección a Michael Carrera, Yohanner Sifontes, José Materán, José Ascanio, Anyelo Cisneros, Edgar Martínez, Edwin Mijares y Anthony Pérez, que están entre los 27-32 años, edad donde un jugador de baloncesto logra su mayor nivel, complementándolo con los más jóvenes como Guerra, Medina, Pugliatti, Elian Centeno, Lemus, Pirela y Fernando Fuenmayor, entre otros. 

En cuanto a los más experimentados se podrían seguir convocando para que aporten su experiencia, que no es nada despreciable, pero no se le puede cargar de minutos y responsabilidades para las cuales ya no tienen la capacidad por una razón natural, de la que nadie escapa.

La Americup es el último paso en la preparación para el torneo más importante, que es el premundial que arranca con su primera ventana en noviembre, para este torneo debe seleccionarse bien a los jugadores, dando la prioridad a los que pueden estar en todas las ventanas y en el mundial en caso de clasificar, eso lo analizaremos con más calma en otro artículo.

Para finalizar dejamos dos tablas resumen de las estadísticas de las ventanas, con los jugadores clasificados por edad, con los Novatos (menos de 25 años), Estelares (menores a 33) y los veteranos (mayores a 34) para que saquen sus conclusiones.

La primera solo con porcentajes y la segunda tabla proyectando a 200 minutos todas las estadísticas, donde vemos por ejemplo que los Estelares anotaron 79.68 puntos, los Novatos 68.61 y los Veteranos apenas 54.87. Los 200 minutos es lo que duran todos los jugadores en un juego: 40 minutos x 5 jugadores.


 


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jueves, 5 de diciembre de 2024

Los veteranos no son acordes a la filosofía de Seoane


 

La designación de Daniel Seoane como entrenador de la Selección Nacional de Venezuela ha tenido más detractores que personas de acuerdo con esta decisión, el nativo de Barquisimeto tiene un gran reto por delante, suplantar la generación más exitosa en la selección mayor, proceso que viene desde 2011 y finalizó en 2023 con la participación en el mundial, quedando lamentablemente en el puesto 31 de 32 equipos.

Remplaza en el cargo a tres entrenadores extranjeros: Eric Musselman, Néstor “El Ché” García y Fernando Duró, entre los tres dejaron marca de 62 ganados y 45 perdidos, siempre entre los mejores cinco del continente, en Suramericanos se lograron dos títulos y un subcampeonato, ganando un FIBA Américas, logrando clasificar a dos mundiales, unos Juegos Olímpicos, dos repechajes olímpicos y tres Panamericanos.

Su periplo comenzó de manera exitosa, ganando Venezuela por primera vez una medalla panamericana, al llegar a la final y perderla ante Argentina, en un torneo en donde jugadores del con poco protagonismo en épocas pasadas dieron un paso adelante, con Garly Sojo, José Ascanio, Edwin Mijares, Yohanner Sifontes, Edgar Martínez encabezando al equipo en puntos por partido, teniendo a Néstor Colmenares, Windi Graterol y Miguel Ruiz como jugadores de rol.

A nivel de dirección técnica hay que decir que fue sobresaliente el trabajo del entrenador, sobre todo en el juego clave ante Brasil, dando el triple constantemente al base Elio Corazza, que solo anotó 2 de 12 desde la larga distancia, terminando los brasileños el encuentro con un 25% en triples. Mientras que en ataque logró Venezuela anotarle 84 a los cariocas, que en el resto de los encuentros del torneo solo permitió 57 puntos en promedio de sus contrincantes.

En ataque en los Panamericanos hubo un cambio de rumbo con lo que se venía haciendo bajo el mando de los entrenadores argentinos, jugando más rápido y a más posiciones, anotándole 88 a Argentina, 92 a República Dominicana, 77 a Panamá (en donde se lanzó un horrible 7 de 32 en triples) y los 84 a Brasil, aunque en el juego por la medalla de Oro ante Argentina solo se anotó 65, ya con el equipo muy cansado con una rotación de solo 8 jugadores tras la lesión de Mijares en el tercer encuentro.

Si vamos a estadísticas en ese primer torneo el equipo tuvo 80 posesiones por juego, promediando 81 puntos de promedio, es decir, 101 puntos por cada 100 posesiones. Bajo el mando de Fernando Duró las posesiones fueron 73 con 73 puntos, lo que da 100 puntos por cada 100 posesiones, es decir, que el equipo anotó un punto más que el proceso anterior. Con Néstor García el equipo anotaba 102 por cada 100 y con Eric Musselman unos increíbles 115 puntos por cada 100 posesiones.

Pero en los cuatro juegos del clasificatorio a la Americup la eficiencia ofensiva ha bajado drásticamente, bajando las posesiones a 73.6 por juego y promediando apenas 66.25 puntos, lo que da solo 90 puntos por cada 100 posesiones, 11 puntos menos que en los Panamericanos, en esos cuatro juegos con muchos de los jugadores que estuvieron en el mundial.

Mucho tiene que ver el mal porcentaje desde la larga distancia, en los Panamericanos se lanzó para un 31.3% que está cercano al promedio histórico en esta estadística en lo que va de siglo (32.1%), pero en los cuatro juegos del clasificatorio apenas anotan para un 22.8, quedando el equipo con Seoane a nivel global con un 28.5%.

La bandera del nuevo entrenador apunta a jugar más rápido, el mismo lo ha declarado, es la tendencia mundial, lo grandes equipos lo hacen, pero para hacerlo tiene que usar las piezas correctas, y con jugadores por encima de los 35 años es muy difícil hacerlo.

Se ha notado claramente los pocos minutos para los más jóvenes del conjunto, en los Panamericanos Elián Centeno tuvo acción en dos juegos, acumulando entre los dos solo 3 minutos, Enrique Medina igualmente entró a cancha en dos juegos con casi 9 minutos y Kender Urbina, también en dos juegos, solo disputó 8 minutos, estos minutos totales, no por juego.

En el clasificatorio los más jóvenes igualmente casi no juegan: Yeferson Guerra es el que más con apenas 13.6 por juego, le sigue Franger Pirela con 12.8, Fabrizio Pugliatti promedia 8.9, Enrique Medina 4.7 y Carlos Lemus 2.6, inclusive jugadores de mediana edad para el baloncesto como José Materán y José Ascanio han visto pocos minutos para lo que deberían tener, el primero de los nombrados solo promedia 8 minutos y el segundo 15.

Los únicos jugadores por encima de los 20 minutos son David Cubillán, Yohanner Sifontes, Pedro Chourio, Gregory Vargas, Néstor Colmenares y Michael Carrera, nombrándolos de manera ascendente en la cantidad de minutos.

Ahí es donde encontramos las incongruencias, el equipo supuestamente está en una renovación y además quiere que se juegue con más velocidad, pero los que juegan son los más veteranos, con muy malos resultados.

Personalmente no dudamos de la calidad como entrenador de Daniel Seoane, es un gran estudioso del deporte, pero ha fallado, no en el aspecto táctico, sino en el manejo del grupo, con una excesiva confianza en los más experimentados que ya no están rindiendo al alto nivel y no se adecúan al estilo de juego que quiere implantar, dejando de lado a jugadores con más presentes como los mencionados Materán y Ascanio, además de no confiar en los más jóvenes, cargando de minutos a los veteranos que adicionalmente no se adaptan a lo que quiere jugar.

Su imagen ha sido muy afectada desde el punto de vista del fanático, acostumbrado al estilo que implementaron los entrenadores argentinos a partir de 2013, con mucho consumo del reloj con el balón, buscando bajar la cantidad de posesiones de su rival, estilo a que nivel de América dio resultado, pero cuando tocaba jugar contra equipos del máximo nivel no daba resultado, perdiendo siempre ampliamente contra estos rivales.

Su contrato termina luego de la Americup 2025, quizás ni estemos en dicho torneo, todo se definirá en la última ventana en febrero, donde, ante la urgencia, lo más posible es que veamos a los más experimentados, que según los visto en los últimos encuentros no son los más acordes a la filosofía de Seoane. 

 

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viernes, 29 de noviembre de 2024

Muchas fallas a corregir en el basket venezolano

 


Los éxitos y fracasos no son el resultado de una sola causa, sino que surgen de una combinación de factores diversos. Detrás de cada logro o contratiempo, intervienen múltiples razones, hacemos esta introducción porque se ha simplificado la discusión del mal momento de la Selección Nacional, llevando todo a su mayoría al entrenador Daniel Seoane.

Enumeraremos algunas de las razones que ha originado este bajón, que no es de ahora, viene desde finales de 2022 hasta acá, en donde se ha cosechado récord de 2 ganados (contra Colombia y Bahamas) y 11 perdidos.

Desde que se ha implementado el nuevo sistema en FIBA, con juegos en fechas en donde los jugadores están participando en ligas profesionales, se hace más difícil hacer concentraciones largas antes de cada juego, no como antes que, si tenías un FIBA Américas en agosto, ya desde principio de julio podías reunir a los jugadores con tiempo y hacer juegos de preparación.

Esto le permitió a Venezuela lograr resultados por encima de lo esperado ante equipos con más talento individual, recordemos que antes del FIBA Américas en 2011 el nuevo entrenador Eric Musselman tuvo una preparación larga, con varios partidos de fogueo antes del torneo, logrando los jugadores absorber el sistema y lograr automatismos.

Igualmente, en 2015 ya con el mando de Néstor “El Ché” García, el equipo pudo ir a Europa y topar contra equipos de nivel alto de ese continente, logrando igualmente la química suficiente para que la selección lograra la hazaña de ganar el título continental. De hecho, este equipo ya tenía cuatro años jugando juntos, con dos Suramericanos, dos FIBA Américas, unos Panamericanos y un Repechaje Olímpico.

Ya con todo ese recorrido el equipo no necesitaba mucho tiempo para acoplarse, al momento de Fernando Duró tomar el mando el trabajo ya estaba hecho, se empezó el nuevo sistema de competencias y el equipo seguía ganando los juegos necesarios para clasificar a dos mundiales consecutivos.

Seoane no ha tenido esa suerte, solo pudo concentrar al equipo que fue a los Panamericanos un par de semanas, con varios jugadores nuevos que tomaron protagonismo y cumplieron, ganando la medalla de plata, única medalla en este tipo de competencias.

Después le tocó solo ventanas, en la primera ante Colombia mantuvo el mismo equipo que fue al mundial, ganando con facilidad en primer partido en casa, para luego caer cerradamente de visitante, en un juego que estuvo al alcance de la mano.

Para esta segunda ventana, la más difícil de las tres rumbo a la Americup 2025, se decidió llevar un equipo en donde lo principal era que estuvieran jugando en ligas profesionales, con 10 de los 12 jugando en el exterior (incluyendo Jhornan Zamora que no estaba activo, pero no había pasado mucho tiempo desde su finalización en México), pero este conjunto era la primera vez que lo hacía junto, cayendo en los dos partidos.

Otra de las razones que podemos enumerar es que el equipo al ser tan exitoso no quisieron tocarlo, llevando a los mismos jugadores a todos los torneos. Desde que Duró tomó la selección, solo 19 jugadores tuvieron más de 8 juegos de los 51 bajo el mando del argentino, a ese número tenemos que restarle a José Vargas, Luis Bethelmy, Dwight Lewis, Gregory Echenique y Garly Sojo, quedando 14 jugadores con rodaje, 10 de estos sobre los 30 años.

A esa lista de 14 quedaron fuera por lesiones Anthony Pérez, José Materán y Pedro Chourio, además de Edgar “Petare” Martínez por no estar activo, estos jugadores entre los mejores lanzadores desde la larga distancia en la actualidad del baloncesto venezolano, arma que no tuvo el equipo en su visita al sur del continente, solo anotando 5 triples de 33 en esos dos partidos. Pudiendo descontar también a David Cubillán (lesionado) y Heissler Guillent (se excusó por asuntos personales).

Parte de la falta de relevo inmediato en la selección, que debería estar conformado por jugadores entre los 24 y 30, viene de las pocas oportunidades para los jugadores criollos tanto en la LPB como en la Súper Liga, la primera con solo 10 equipos y 3 importados y la segunda, con 18-20 equipos, pero con 5 importados, difícil así para que aparezcan nuevos nombres, por eso Venezuela siempre ha tenido problemas en los cambios generacionales.

Viendo la historia, Venezuela tuvo éxito de 1989 hasta 1992, después no se logró buenas actuaciones sino en el periodo de 2001 a 2006, con dos clasificaciones al mundial, con medalla de bronce en el FIBA Américas 2005 incluida. 

Posteriormente tocó renovar nuevamente, cayendo otra vez el nivel de la selección, fracasando entre 2007 y 2013, sin poder clasificar a los mundiales, no fue hasta 2014 cuando levantó el equipo, con el título Suramericano en Margarita 2014 y los posteriores éxitos que ya todos sabemos.

La desaparición de la LPB y el nacimiento de la SPB entre 2019-2020 también ha afectado al baloncesto venezolano, se estuvo mucho tiempo sin una liga profesional y cuando arrancó nuevamente, bajo la nueva denominación, lo hizo con calendarios muy cortos y cuatro años después de eso la SPB sigue sin consolidarse, con torneos con muchas fallas, aunado a que ya no se juega Liga Nacional, en donde los criollos tenían todo el protagonismo.

Esto produjo que hayan aparecido pocas figuras nuevas los últimos años, podríamos nombrar un pequeño puñado que aparecieron o empezaron a ver minutos importantes, conformado por Yeferson Guerra, Franger Pirela, Elián Centeno, Anyelo Cisneros, José Materán, Petare Martínez y Garly Sojo, este último el más talentoso, pero ya no está entre nosotros.

También nuestras ligas profesionales no permitieron que otros jugadores tuvieran la proyección que se estimaba alcanzarían, incluso muchos estuvieron el radar de la selección, quizás fue la falta de protagonismos en la liga local o simplemente que no eran lo suficientemente talentosos para aportar a nivel internacional, nunca lo sabremos.

Otro aspecto es la disminución de los venezolanos que acceden al baloncesto universitario norteamericano, si hacemos un top de los 20 mejores jugadores venezolanos al menos 15 tuvieron la oportunidad de estar en la NCAA, disputando un gran nivel de juego desde muy jóvenes, pero últimamente se ha hecho cuesta arriba, no el conseguir becas o tener el talento, sino que el Consulado de Estados Unidos apruebe la visa, así los chichos tengan el ofrecimiento de alguna escuela.

Con esto la mayoría de los jóvenes se tienen que quedar en el país y como sabemos no hay ligas de desarrollo, mientras que en la liga profesional le dan poquísimos minutos en los pocos juegos que se hacen al año. Anteriormente los prospectos venezolanos se formaban en Estados Unidos y al terminar sus estudios estaban listos para estar en la selección a buena edad, de los últimos tiempos podríamos nombrar algunos recientes como Gregory Echenique, Greivis Vásquez, David Cubillán, Néstor Colmenares y un largo etcétera.

Otra razón, que viene más de una apreciación propia, es que los estelares están reacios a aceptar que ya su tiempo pasó, como le ocurre a todo atleta, muchas declaraciones han hecho de que siguen siendo los mejores o que “no hay nadie que me coma el c…”. 

Esto se vio mucho en la ventana pasada, con los más veteranos haciendo ademanes a sus compañeros jóvenes cuando erraban un tiro, perdían un balón o cometían un error, cuando al ver las estadísticas nos encontramos que los novatos fueron los de mejor rendimiento en cancha, y lo peor de todo es que el entrenador piensa lo mismo, con la regla “si te equivocas te saco”, nefasta filosofía de muchos entrenadores venezolanos, regla que no aplica a los más experimentados.

Obviamente, Daniel Seoane tiene mucha de la carga de responsabilidad, pero eso lo analizaremos más adelante en otro artículo.

Existen otras razones que quizás los lectores de este artículo pueden agregar en los comentarios, si no se corrigen o mejoran seguiremos de capa caída, o no, siempre el talento del jugador venezolano sale a relucir, logrando resultados por encima de lo que el ecosistema del baloncesto nacional les permite alcanzar.
 

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jueves, 29 de agosto de 2024

Hay que perder el miedo a renovar

Los cambios generacionales siempre son difíciles, existe el apego a los jugadores que consiguieron éxitos, el pesimismo y el temor a las derrotas.

La selección venezolana no escapa de eso, estamos en una encrucijada, en donde el grueso de los jugadores actuales del equipo supera los 34 años de edad, todos ellos destacando en sus equipos profesionales con lo cual se piensa que deben seguir hasta donde puedan, ya que garantizan continuar con un equipo competitivo a nivel del continente americano.

El problema está en que el próximo compromiso grande es el premundial hacia el torneo de 2027, en donde las ventanas arrancarán en noviembre 2025, si bien esos jugadores seguramente si se mantienen lograrán sacar triunfos en la eliminatoria y quizás arañar una clasificación, el mundial es en tres años, ya para esa época tendrán entre 37 y 41 años.

No entendemos por qué no quieren dar un paso al costado de manera voluntaria, estando jugando el clasificatorio hacia la Americup de 2025, cuando en 2022 le dieron la espalda a última hora a la selección que fue al torneo disputado en Recife, Brasil, con un equipo improvisado a última hora, equipo por cierto logró clasificar a los Panamericanos de Santiago de Chile, donde ganaron la medalla de plata.

El basket a nivel internacional en los últimos años ha ido más hacia lo físico y el vértigo, lo vimos en los pasados Juegos Olímpicos, mientras que en el mundial de 2024 Venezuela sufrió con esto, perdiendo todos los encuentros que disputó, para 2027, en caso de clasificar, será peor, no hay duda de ello si mantenemos la misma base de jugadores.

Pero ¿realmente tenemos jugadores para reemplazar a esos veteranos?, creemos que sí, el problema está en la poca experiencia internacional que tienen, dándole pocos minutos con la selección en torneos oficiales, más que todo tuvieron rodaje en el torneo Peak de China en 2024 y la Copa de la Amistad recién finalizada en Rusia, en total seis juegos en donde los jóvenes no se vieron mal.

La base para el próximo premundial debe estar conformada por Yohanner Sifontes, José Materán, Anthony Pérez, Michael Carrera y José Ascanio, que son los veteranos todavía jóvenes, con varios partidos internacionales encima.

Para complementar a los cinco nombrados traemos una lista de posibles jugadores para los otros siete puestos, tomando en cuenta su potencial.

Bases: Carlos Lemus, Franger Pirela, Yeferson Guerra, Edson Tovar, Anthony Reyes, Carlos Páez y Luis Betancourt.

Escoltas: Andrés Marrero, Jean Aranguren, Diego Sulbarán, Wilkerman Gómez y Jean Payen.

Aleros: Jeiminson Márquez, Fabrizzio Pugliatti, Diego Machín y Fernando Fuenmayor

Internos: Enrique Medina, Jonathan Grimán, Elián Centeno, Henyerberth Mata, Osmar García, Alejandro Redondo, Jhonny Tovar, Carlos López y Jesús Centeno.

Además, están otros jugadores como Anyelo Cisneros, Luis Carrillo, Luis Hurtado y Ernesto “Pepeto” Hernández que podrían formar parte también de la selección, además de que tenemos varios jugadores en el baloncesto colegial de Estados Unidos que no debemos descartar.

Para cerrar solo podemos decir que no entendemos como en la primera ventana de 2024 ante Colombia mantuvieron el mismo equipo del mundial, se está perdiendo tiempo manteniendo a este equipo que ya no va a mejorar, solo rejuveneciendo se podrá llegar a lo más alto del baloncesto mundial, señores, hay que perder el miedo a renovar.

Por Antonio Ruiz

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miércoles, 10 de julio de 2024

¿Quiénes sustituirán a los veteranos?

 

El cambio generacional en la Selección Nacional es inaplazable, por más que los actuales jugadores sigan rindiendo y siendo productivos en algún momento se van a retirar, con lo cual nuevos nombres tomarán sus puestos.

Hay que conseguir el relevo para los habituales de los últimos años: Gregory Vargas, Heissler Guillent, David Cubillán, Néstor Colmenares, Windi Graterol, Miguel Ruiz, Pedro Chourio y Jhornan Zamora, que tendrán entre 37 y 41 años para el próximo mundial.

En la actual SPB es difícil conseguir sus posibles sustitutos, la estructura de la liga con cinco importados y la preferencia por jugadores veteranos hace difícil que un joven destaque, sin embargo, les traemos algunos de éstos.

Carlos Lemus

La actuación de Lemus es de lo más destacado entre los criollos jóvenes que pueden ingresar a la selección, no hace falta mucho análisis para decir que será seguramente el jugador número 245 en debutar con la selección.

El base de Marinos se ha mostrado como un jugador maduro y seguro, se equivoca poco y ha demostrado que también puede anotar, llegando a concretar 35 puntos en uno de sus juegos.

Dentro de los pilotos que aspiran jugar con la selección es el que más destaca en cuanto a la seguridad y la responsabilidad que requiere el puesto de armador, con la debida acotación de que ya tiene 25 años.

Su actuación se podría llamar sorpresiva, ya que en su único año en la NCAA con UTEP fue poco productiva, solo promediando 3.1 puntos y 0.7 asistencias en 13.8 minutos, aunque venía de buenas temporadas en Junior College, inclusive llegando al Final Four de la NJCAA siendo titular con Chipola College.

Durante la temporada SPB promedia 10.4 puntos, 4.6 asistencias y 3 rebotes, pero con unos mejorables 41% en tiros de cancha y 29.9% en triples, seguramente se llevará el Novato del Año.

 

Yefferson Guerra


Otro de los jóvenes destacados en la SPB es Guerra, que con 20 años es el mejor jugador criollo de Panteras de Miranda, siendo el tercer máximo en puntos totales entre los criollos que hacen vida en la liga, solo por debajo de Michael Carrera y Anthony Pérez.

Con Guerra hay la disyuntiva si es base o es escolta, con Panteras alterna las dos posiciones, pero de cara a alcanzar su máximo potencial hay que apostar que sea un base a tiempo completo, como puesto uno su físico lo coloca en ventaja contra sus contrapartes, pero de escolta esa ventaja la perdería, pasaría de ser un base alto a un escolta bajo.

Yefferson ataca bien el aro, ha mostrado no solo potencia si no habilidad para llegar cómodo a la canasta, también es de los mejores rompiendo la primera línea de defensa, dándole la posibilidad de intentar anotar o descargar hacia los tiradores.

Repetimos, solo tiene 20 años, es muy joven y todavía le falta pulir el manejo del balón y el triple, pero tiene un potencial enorme, un base con unas características poco presentes entre nuestros jugadores en esa posición.

 

Franger Pirela


Pirela es un jugador que genera puntos de vistas muy distante entre los seguidores del baloncesto, a algunos les encanta y otros lo odian, no hay término medio.

Entre los que les gusta resaltan su velocidad, defensa y entrega, durante los Panamericanos de Chile era uno de los favoritos de parte del público por su esfuerzo, pero otros lo odian por sus pobres porcentajes de tiro y los errores que cometen al intentar jugar con muchas revoluciones.

Este año con Cocodrilos de Caracas empezó jugando a bajo nivel, siendo titular en todas las ocasiones, pero jugando menos minutos que su suplente Luis Betancourt, pero en la segunda parte de la campaña sus porcentajes de tiro han mejorado, con varios partidos por encima de los 10 puntos, mostrando una mejoría resaltante en sus porcentajes, promediando un 63% en tiros de cancha en los últimos 10 juegos.

Su defensa es muy resaltante, siempre pasando por delante de las cortinas y moviendo muy bien los pies, manteniéndose siempre entre su marca y el aro, por ahí pasa su mejor aporte al juego, puede ser un activo valioso viniendo desde la banca en momentos de juego que se requiera defender con intensidad.

En cuanto a su manejo del juego le falta mucho por mejorar, saber cuándo correr y cuando no, eso lo logrará con el tiempo, como pasa con todos los bases de sus características.

En cuanto al triple ha mejorado la segunda parte de la campaña, lanza ahora de manera más fluida y con más suavidad, si llega dominar más ese aspecto del juego, a parte del jumper de media distancia, tendremos un activo muy valioso en la selección.

 

Anthony Pérez

El nativo de Cumaná no es joven, poco explicar sobre sus capacidades ya que todos los que siguen el baloncesto venezolano lo conocemos, pero podríamos tomarlo como un nuevo protagonista dentro de la selección, ya que estuvo fuera del equipo por cuatro años, primeramente, con una lesión en la espalda y también por diferencias con el anterior entrenador, Fernando Duró.

Ya estuvo en la primera ventana rumbo a la Americup ante Colombia viniendo desde el banco, jugando 21 y 13 minutos en ambos juegos, pero con problemas de encaje con el resto de sus compañeros, sobre todo con Michael Carrera luego de problemas internos que tuvieron en Gladiadores al final de la temporada pasada, afortunadamente al parecer ya resueltos.

Tanto Pérez como Carrera deben ser los líderes ofensivos para este ciclo de cuatro años, algo que llevamos esperando ya varios años, teniendo Pérez no solo aportar puntos, sino ayudar en defensa, aspecto del juego que ha mejorado mucho últimamente, así como la toma del rebote defensivo.

 

Anyelo Cisneros

Una de las posiciones en la cual Venezuela debe mejorar es en el puesto de alero, hace falta jugadores de un perfil atlético para que ayuden la parte defensiva y la toma del rebote, teniendo Cisneros esas características en su juego.

Con Cocodrilos está siendo la principal figura criolla, promediando 10.5 puntos y 5.9 rebotes, siendo un jugador que intenta siempre anotar en transición y cerca del aro, logrando hasta ahora un 62% en tiros de dos, mientras que desde el triple promedia un 32%.

Cisneros parece el jugador indicado para venir desde el banco como suplente de Anthony Pérez, que debería ser el titular los próximos años, pero ha recibido pocas oportunidades en la selección con solo cuatro juegos y 14 minutos.

Anyelo no tiene la capacidad de originarse sus propios tiros, pero puede aportar su capacidad atlética, correr la cancha, defender tanto en el perímetro como en la pintura y aportar rebote en ambos costados de la cancha.

 

José Ascanio

Al igual que Anthony Pérez podríamos considerar a Ascanio como un nuevo protagonista dentro de la selección, ambos debieron estar en el pasado Mundial, pero no estuvieron por los ya nombrados problemas extra deportivos de Pérez, así como que Ascanio venía de una lesión que lo tuvo fuera por uno año y ya por eso fue descartado.

Es un jugador que ha tenido dos caras en la selección, cuando le dan protagonismo y cuando lo dejan en el fondo de la banca.

Si vemos su actuación en la Americup de 2022 y los Panamericanos de 2023 encontramos que jugó 24 minutos por juego, con 13.4 puntos y 4.9 rebotes, mientras que en el resto de sus encuentros con la selección, en eliminatorias tanto de Americup como para Mundiales, promedia 7.6 minutos con 2.9 puntos y 1.45 rebotes.

Para el ciclo actual debería estar en el cuadro titular, está en el peak de su carrera y es actualmente uno de los mejores jugadores del país, es un jugador completo que puede rebotear, poner el balón en el piso y meter el triple, adicionando que defensivamente se parea con jugadores perimetrales e internos.

 

Elián Centeno

Centeno empezó su carrera con Spartans jugando, a pesar de su estatura, en el perímetro, con él experimentaron dándole el balón para que lo bajara y defendiendo al base contrario, pero desistieron de él, prestándolo las dos últimas campañas de la SPB, primero con Diablos de Miranda y esta temporada con Pioneros del Ávila.

Con Diablos no resaltó mucho, pero con Pioneros está teniendo su mejor campaña como profesional, promediando 8.4 rebotes y 1.4 bloqueos, el mejor criollo de la liga en ambos renglones, aparte promedia 8 puntos y 1.13 robos de balón.

Su forma de jugar y actitud cambió para esta temporada, jugando más cerca del aro y jugando más físico, aprovechando su poder de salto y brazos largos para conseguir rebotes y dar bloqueos, aparte de anotar mucho luego de rebotes ofensivos, ya no baja el balón, pero su capacidad de defender en el perímetro la mantiene intacta.

Ya a sus 23 años todavía le falta por mejorar su físico, sigue estando delgado, aparte que no termina de desarrollar su tiro, solo anotando para un 15% en triples (4 de 27) y un bajísimo 50% en tiros libres, pero en actitud la mejoría ha sido notoria, ganándose la titularidad en su equipo.

 

Enrique Medina

Con Medina hay que tener paciencia, no es fácil que un jugador de 2.21 venezolano logre destacar en el baloncesto, hay que sacarse de la cabeza lo que hacen jugadores de más de 2.20 como Víctor Wenbanyama o Kristaps Porzingis, que fueron formados desde jóvenes en Europa, ellos son la excepción, no la regla, son pocos los jugadores tan altos que han destacado a nivel internacional.

En el caso de Venezuela es más de claro esto, el jugador más alto en jugar con la selección nacional antes de Medina fue Hebert Bayona de 2.11 metros y nunca fue un jugador relevante, a pesar de sus cuatro años en la NCAA.

El nativo de Coro apenas empezó a jugar baloncesto organizado a los 17 años, pero su evolución es notoria, es un jugador coordinado, de buen físico, no es delgado ni excesivamente lento como otros de esa estatura y, sobre todo, entiende el juego, sabe que pasa a su alrededor y tácticamente cumple lo que le pida su técnico.

El seleccionar a Héroes entre los 18 equipos de la SPB fue una decisión acertada, a pesar de ser un equipo con necesidad de ganar juegos y consolidar la franquicia, le han dado minutos y no minutos basura, ha visto acción en todos los partidos de su equipo, en un conjunto, bajo el mando de Iván García, que normalmente usa a sus 12 jugadores, algo poco frecuente.

Eso sí, en el costado ofensivo es invisible para sus compañeros, son pocas las oportunidades en que le pasen el balón, para un jugador que necesita ser habilitado en posiciones donde pueda aprovechar su ventaja física. Aparte de que se ve claramente que no hay jugadas para él en el poste, desde donde puede producir y habilitar a sus compañeros en los cortes al aro, algo que hace muy bien.

A pesar de tocar poco el balón no pierde el enfoque en el juego, siempre haciendo cortinas a sus compañeros, en mano a mano o en bloqueos indirectos para liberar a los tiradores perimetrales, pero nada de eso sale en las estadísticas.

En la parte defensiva es capaz de dar varios bloqueos por juego, teniendo ocho juegos con más de dos tapas pese a los pocos minutos que ve, si proyectamos a 32 minutos por juego promediaría 3.16 tapas por encuentro, aparte de que altera muchos tiros de los atacantes con lo alto que es, sería interesante ver la estadística del porcentaje de tiros cuando es el defensor primario, pero esa estadística no se lleva en nuestra liga. Otro punto a mejorar en defensa es mantener la verticalidad y los brazos arriba, la mayoría de las faltas que comenten es por lanzar las manos al atacante, cuando no tiene la necesidad por lo largo que es.

En cuanto a la selección, a pesar que le falta mucho por desarrollarse, puede aportar minutos de descanso a los titulares, es el jugador más alto de Latinoamérica, es poco común ver jugadores de esa estatura en estos lados y a eso hay que sacarle provecho.

 

Luis Hurtado

A diferencia de Lemus, Hurtado no ha destacado durante su primera temporada profesional, llegó al país muy fuera de forma y eso ha limitado sus minutos en cancha, tanto así que Marinos decidiera darlo en préstamo a Brillantes, en donde sí ha jugado más minutos, aunque su rendimiento sigue siendo bajo.

Con Brillantes sale en varias oportunidades de titular, pero mal usado, lo tienen jugando como alero, estando en una esquina sin tocar el balón, las pocas veces que la recibe genera oportunidades claras a sus compañeros, pero el cuerpo técnico no ha detectado esto y lo subutiliza.

Es un jugador ideal para jugar al lado de bases anotadores como Yefferson Guerra o Edson Tovar, tomando responsabilidades en la generación de juego y ayudando en el rebote defensivo, viene de promediar 5.8 puntos, 4 rebotes y 3.5 asistencias en sus dos últimas campañas en la NCAA en 26 minutos por encuentro.

¿Por qué lo consideramos a pesar de lo decepcionante de su actuación? Porque el talento está ahí, su visión y entendimiento del juego está sobre la media del jugador venezolano, esperemos que mejore su condición física y con eso mejore su rendimiento.

No está listo para jugar con la selección en la próxima ventana, hay que ver cuál será su estado físico y rendimiento la próxima campaña de la SPB, para que pueda ser considerado rumbo a la Americup y el próximo premundial.

Esos jugadores, como explicamos al principio, son jugadores que hacen vida en la SPB, existen otros jugadores en el exterior que pueden ser tomados en cuenta, haciendo la salvedad que los que están estudiando se le dificulta su presencia en las ventanas que coinciden con sus compromisos universitarios.

Por Antonio Ruiz

 

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