En el fondo todos sabíamos que la clasificación al mundial de baloncesto era cuesta arriba, históricamente Venezuela nunca ha jugado tres mundiales seguidos y entrábamos en un cambio generacional que siempre nos ha costado, por esto la falta de consistencia en el logro de éxitos a lo largo del tiempo.
Venezuela fue exitosa gracias a que apareció una generación de jugadores de edades similares que llegaron a su “peak” de manera simultánea, conquistando dos suramericanos, un FIBA Américas, clasificando a unos Juegos Olímpicos y a dos mundiales, todo esto con la misma base.
Aparte este conjunto tuvo grandes preparaciones, enfrentándose en giras con equipos europeos de gran nivel, “recibiendo palizas” como pidió Néstor García durante la preparación para el FIBA Américas de 2015.
También recordar que varios estos jugadores estaban con Guaros de Lara jugando en la liga local (SPB y LNB), participando en varias Ligas de Las Américas y Suramericanos de Clubes, incluso la Copa Intercontinental en una ocasión.
En estos últimos años solo tenemos la SPB, que tiene una ronda regular de apenas 24 partidos, prácticamente la mitad de lo que se jugaba antes, aunado a que en la segunda mitad del año no existen ligas profesionales, solo torneos cortos en cancha de cemento, que hacen que el nivel de nuestros jugadores baje, y como sabemos los equipos venezolanos no han vuelto a participar internacionalmente.
Todo este rodaje nombrado previamente llevó a que la selección necesitara poco tiempo para ponerse a tono para el sistema de ventanas que implementó FIBA a partir de 2017, todos los automatismos defensivos y ofensivos se recuperaban con pocos días para juntarse, ventaja muy grande ante otros conjuntos del continente, con esto a favor se logró clasificar por encima de naciones con más talento individual a los dos mundiales.
Ya esta generación mostró en el mundial 2023 que a nivel internacional les quedaba poco o nada, al caer en los 5 juegos que disputaron, dándose la necesaria renovación, encabezada por los de menor edad entre los que estuvieron en Filipinas y Japón. Fueron 12 años de muchos éxitos, pero tenía que llegar a su fin.
Pero la dirigencia falló en la planificación para este premundial, Venezuela inició su nueva era disputando los Juegos Panamericanos en 2023, pero en vez de aprovechar para ver nuevos jugadores llevaron a Windi Graterol, Miguel Ruiz y Néstor Colmenares, quitándole minutos a Enrique Medina y Elian Centeno, que terminaron siendo los centros en los últimos tres juegos del premundial.
Luego vinieron las ventanas para la Americup y nuevamente llenaron al equipo de veteranos, estando en la primera ventana Pedro Chourio, Colmenares, Gregory Vargas, David Cubillán, Ruiz y Graterol, quitándole rodaje a la nueva generación y responsabilidades a los jugadores que debían comandar este ciclo: José Materán, José Ascanio, Anthony Pérez, Anyelo Cisneros, Edwin Mijares y Yohanner Sifontes, entre otros.
Así pasó el resto de las ventanas e incluso la Americup, que pese a no clasificar a nada llevaron a Cubillán y Graterol, siendo los jugadores con más minutos disputados durante el torneo y los juegos de preparación, llegando al premundial varios de los jugadores sin rodaje, tres años para hacer esto y no lo llevaron a cabo.
Aunado a esto, por razones no claras ante el público, varios jugadores que podrían estar encabezando a esta Selección no estuvieron presentes: Michael Carrera solo jugó el primer encuentro y luego no se presentó, también tenemos el caso de Gregory Echenique, que se alejó de la selección durante el ciclo de Fernando Duró y nunca regresó.
Igualmente podría haber ayudado Luis “Tapipa” Duarte, el mejor criollo de la SPB los dos últimos años, jugador que no fue tomado en cuenta para la Selección Nacional y luego al llegar a su más alto nivel no se ha incorporado o no lo han incorporado, razones no aclaradas al igual que Carrera y Echenique.
Podríamos nombrar también a Anthony Pérez que ha tenido lesiones los dos últimos años, además de Carlos Lemus, Novato del Año de la SPB que también no ha podido jugar por lesiones durante el tiempo que se jugó el premundial.
Prácticamente no tuvimos un hipotético quinteto titular conformado por Lemus, Duarte, Pérez, Carrera y Echenique, nada mal.
Durante el proceso de Duró se intentó incorporar nuevos jugadores, con el argentino debutaron Elder Giménez, José Rodríguez, José Bracho, Junior Martínez, Ernesto Hernández y otros jugadores que tuvieron un paso fugaz por la selección, pero ese grupo de jugadores realmente nunca llegaron a ser relevantes a nivel profesional, sin tener lo suficiente para estar en el equipo mayor.
El que sí debutó con Duró y tenía para ser un referente era Garly Sojo, no podemos dejar de nombrarlo pese a lo doloroso que es recordar su partida física. Sojo en sus dos últimos torneos con la selección fue el máximo anotador: 12.4 puntos en el Mundial y 19.6 puntos en los Panamericanos, el mejor jugador de relevo por mucho y el que estaba llamado a encabezar la nueva era, por cosas de la vida, no puede estar presente.
Esta eliminatoria lo marcó el no poder jugar en casa, los seis juegos del grupo disputados fuera del país. A Venezuela le va muy bien jugando en casa, desde que se implementaron las ventanas clasificatorias a la Americup y Mundial nuestro conjunto presenta marca de 12 victorias y apenas 3 derrotas, en el exterior la marca era de 14-10 antes de los tres últimos juegos de “local” en Cali, dejando la marca ahora en un 14-13.
En la clasificación a la Americup también llegamos in extremis a la última ventana, pero se pudo resolver en casa, quedando con marca de 3-3 y como segundos de grupo. Se esperaba que esto se repitiera con los tres juegos en casa de este mes, pero razones externas evitaron jugar con el apoyo de la gente.
Para esta ventana no se contó con Carrera y Duarte por las razones que todos desconocemos, Windi Graterol y Heissler Guillent se excusaron imaginamos porque gente cercana a ellos fue afectada por los sismos que afectaron el país. Anyelo Cisneros, luego de ser campeón en Argentina, también dio un paso al costado.
Además de esto José Ascanio solo jugó unos minutos en el primer juego y luego no vio más acción, además de que Edson Tovar apenas jugó el último partido. Nuevamente entramos en el “suponemos” que ambos se ausentaron por lesión, es la única razón valedera para que no estuvieran, pero nunca hubo un comunicado oficial.
Estas bajas hicieron que no presentáramos el mejor conjunto posible para tan importantes partidos, llegando incluso a tener en cancha a dos debutantes, Jhonny Tovar y Brayan González, además de Andrés Marrero que no jugaba con la selección desde 2021.
También nombrar que los rivales que nos tocaron no eran fáciles: Brasil es el actual campeón de América y estuvo en los Juegos Olímpicos. Chile y Colombia tienen en sus filas a grandes jugadores como Sebastián Herrera que juega en la Euroliga y Felipe Haase en la G League, mientras que Colombia tiene a dos jugadores jugando en un gran nivel en Europa como Braian Angola y Jaime Echenique.
Últimamente hemos leído en redes sociales gente indignada por perder con estos dos últimos países, como si no tuvieran el derecho a mejorar, desconociendo que tienen jugadores de nivel y que ambos tienen las mejores selecciones de su historia.
En resumen, todo se confabuló: mala planificación, jugadores importantes con diferencias con la dirigencia, lesiones, el fallecimiento de nuestra perla, rivales de nivel, lo cíclico de la historia y razones extra deportivas que impidieron jugar en casa.
La mayor decepción no es perdernos el mundial, era lo más probable que pasara, sino el que dejaremos de jugar seis partidos para dar rodaje a los más jóvenes, que serán los que nos lideren para el próximo ciclo que termina en 2031.
A diferencia de las malas sensaciones para el ciclo 2027, para dentro de cuatro años, si la suerte nos acompaña, tenemos la aspiración de recuperar las glorias a las cuales estábamos acostumbrados, confiamos en los más jóvenes que ya debutaron con la selección y los que sumarán prontamente.

























